El momento preciso...

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Un dia, cuenta H Nouwen, estaba sentado con Rodleigh, el jefe de un grupo de trapecistas en su caravana, hablando sobre sus saltos. Me dijo: " Como soy saltador, tengo que confiar por completo en mi portor. El público podrá pensar que yo soy la gran estrella del trapecio, pero la verdadera estrella es Joe, mi portor. Tiene que estar allí para mí con una precisión instantánea, y agarrarme en el aire cuando voy a su encuentro después de saltar"


"Cual es la clave?", le pregunté. "El secreto, me dijo Rodleigh, es que el saltador no hace nada, y el portor lo hace todo. Cuando salto al encuentro de Joe, no tengo mas que extender los brazos y mis manos y esperar que el me agarre y me lleve con seguridad al trampolín.


"Que tu no haces nada?" Pregunté sorprendido.!Nada" repitió Rodleigh."lo peor que puede hacer el saltador es tratar de agarrar al portor. Yo no debo agarrar a Joe, es el quien tiene que agarrarme. Si aprieto sus muñecas, podría partirselas, o el podría partirme las mías, y esto tendría consecuencias fatales para los dos. El saltador tiene que volar, y el portor agarrar; y el saltador debe confiar, con los brazos extendidos, en que su portor esté allí en el momento preciso."

Cuando dijo esto con tanta convicción, en mi mente brillaron las Palabras de Jesús."En tus manos pongo mi Espíritu" Morir es confiar en el portor. Podemos decir a los moribundos;" Dios se hará presente cuando deis el salto. No trateis de agarrarlo, El os agarrará a vosotros. Lo único que debéis hacer es extender Vuestros brazos y Vuestras manos y confiar, confiar, confiar "